Bah!
Es tan hermoso sentarse y ver a la nada. Es todavía más hermoso estar en el carro; tu santuario, pensando.
Son momentos tuyos, de nadie más. Cuando no tienes por qué fingir, tu rostro toma su aspecto natural y piensas tantas cosas (pequeñas y grandes). Son esos momentos cuando vas de lado a lado cuando puedes respirar, ser tú y quizá cantar a todo pulmon o guardar un fúnebre silencio.
Después te chocan, y todo termina.
Llamadas al seguro, discusiones, molestias, fotografías papeles y (lo que más pesa) mucho tiempo.
Tu santuario fue ultrajado, mordazmente tratado y ahora lo tienes que dejar en manos de alguien más. Adiós, carrito, adiós. Y nos vemos en 5 días.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home